lunes, 8 de mayo de 2017

Museo de Málaga - Palacio de la Aduana


El Museo de Málaga es un centro expositivo de la ciudad española de Málaga que da cabida a las colecciones de dos instituciones museísticas malacitanas, el Museo de Bellas Artes de Málaga y el Museo Arqueológico Provincial de Málaga.
El edificio sede construido en el siglo XVIII, el Palacio de la Aduana, integra por primera vez en la historia estas destacadas colecciones, que permanecieron almacenadas sin centro expositivo durante casi 20 años, desde 1997 hasta la apertura de este centro, el 12 de diciembre de 2016.


Esta primera parte del reportaje lo dedico al edificio y al espacio expositivo, en dos entradas posteriores incluiré el contenido arqueológico y de bellas artes. 


El Palacio de la Aduana de Málaga es un edificio proyectado en 1788, destinado en su uso inicial a atender el tráfico del puerto. Situado junto al parque de Málaga, actualmente es la sede del Museo de Málaga.
De estilo neoclásico, se terminó de edificar en 1826, a la manera de los palacios renacentistas italianos: con cuatro crujías en torno a un patio central porticado. Proyectado por el arquitecto Manuel Martín Rodríguez como aduana (de ahí su nombre) en el puerto, posteriormente fue Real Fábrica de Tabaco y Subdelegación del Gobierno en la Provincia. El edificio destaca por sus muros almohadillados y por las altas palmeras que flanquean su fachada principal.
Fuente: Wikipedia.


A partir del 2009 y hasta 2014 se llevaron a cabo las obras de rehabilitación del Palacio que han posibilitado su nuevo uso como sede del Museo de Málaga, en el que se aglutinan las colecciones de los antiguos Museos de Bellas Artes y Arqueológico malacitanos. En dicha rehabilitación se recuperó la cubierta original del edificio que era inclinada a dos aguas, perdida tras el incendio de 1922.
El 12 de diciembre de 2016 se inauguró oficialmente el Museo de Málaga en el edificio tras la restauración, en el que se recuperó el patio como plaza de uso público, la planta baja como almacén visitable, tienda, cafetería y venta de entradas; la primera planta como exposición de Bellas Artes; la segunda como exposición de Arqueología y la última como mirador y restaurante.


Es un edificio de planta cuadrada del que llama la atención su fachada almohadillada en la parte baja. Tiene una imposta de piedras blancas y líneas verticales de la misma piedra para articular las fachadas. Sus ventanas son regulares, las del centro y los extremos con frontones y un balcón de apariciones en la fachada que da al Parque de Málaga.




La escena museográfica ha sido diseñada por el mismo equipo que hizo la del Museo Arqueológico Nacional de Madrid (Frade Arquitectos). La exposición y el entorno se integran a la perfección. 


La recuperación del edificio ha logrado un encuentro casi perfecto entre la línea neoclásica y las intervenciones actuales, tanto en madera (especialmente bella es la escalera del último piso) como en metal, como en las tejas de aluminio de la cubierta, cuyo releve reproduce un viejo grabado.

 


La restauración del edificio neoclásico la ha realizado el arquitecto Fernando Prado, quien ha recuperado la cubierta del edificio, destruida por un incendio en 1922. 





Ya que es de suponer que miles de visitantes tomarán miles de fotografías de este espacio, intento buscar otros ángulos, otra forma de ver el lugar, los detalles, el minimalismo, la abstracción...





Ha sido una grata visita; descubrir en un mismo museo, arqueología y bellas artes, dos de mis grandes pasiones... 


Próxima entrada... ARQUEOLOGIA

miércoles, 20 de abril de 2016

Senderismo Vía Verde del Guadiamar

El río Guadiamar es un río del sur de España, discurre por Andalucía y constituye el último de los grandes afluentes que recibe el Guadalquivir por su margen derecha, antes de su desembocadura.


El río Guadiamar nace en Sierra Morena, cerca de la localidad de El Castillo de las Guardas en la provincia de Sevilla. Pasa luego por los términos municipales de Gerena, Sanlúcar la Mayor, Olivares, Benacazón, Aznalcázar — donde está el famoso Vado del Quema por el que pasan miles de peregrinos durante la romería de El Rocío y acaba uniéndose al río Guadalquivir a la altura de Isla Mayor cerca del Parque Nacional de Doñana.
Fuente: Wikipedia.



El nombre con que lo llamaron los romanos fue Maenoba, siendo en aquella época navegable hasta cierta altura por lo menos en invierno. Se localizan, perdidas entre la tierra de labor roturada, multitud de villas romanas encontrándose monedas, piedras de telares, tuberías de plomo, etc. En el siglo I a. C. se había construido el acueducto de Itálica, con origen en la zona de Gerena y destino la ciudad de Itálica. Durante la ampliación de esta ciudad se construyó otro acueducto con origen en Tejada y que sustituyó al primitivo por su mayor caudal y mejores aguas. A la altura de Aznalcázar se encuentran los restos de un puente romano.





Éste es el último gran afluente del Guadalquivir antes de su desembocadura y nace cerca del municipio del Castillo de las Guardas, en Sierra Morena. Allí, entre encinas, se prepara para su camino hacia el Sur, que le hará conocer en los primeros pasos, zonas de monte mediterráneo y dehesas. Más adelante, se verá entre tierras de cereales y olivos cercanas a la cornisa de la Comarca del Aljarafe, para poco a poco, acercarse entre arenas y pinares, a las marismas de Doñana. 
Fuente: Junta de Andalucía (Medio Ambiente)



En las inmediaciones del municipio de Aznalcázar el bosque galería cobra gran fuerza. En esta localidad además se ubican el centro de visitantes Guadiamar y el jardín botánico El Buitrago.










El río Guadiamar continúa siendo hoy una fuente rebosante de vida, porque hablar del Corredor Verde es hablar del río de príncipes, como lo llamaron los árabes: Wadi-Amar.