lunes, 1 de septiembre de 2014

POBLADOS DE COLONIZACIÓN


Los Poblados de Colonización, esos grandes olvidados, perfectas obras de arquitectura urbanística; son pueblos nuevos realizados a partir de un plan urbanístico y sus correspondientes proyectos arquitectónicos por el Instituto Nacional de Colonización, como respuesta al problema social y económico del campo después de la Guerra Civil Española. 

El Instituto Nacional de Colonización, fue un organismo creado en España en octubre de 1939, dependiente del Ministerio de Agricultura. Su creación estuvo motivada por la necesidad de efectuar una reforma tanto social como económica de la tierra, después de la devastación de la guerra civil. El objetivo principal del mismo era efectuar la necesaria transformación del espacio productivo mediante la reorganización y reactivación del sector agrícola y el incremento de la producción agrícola con vistas a los planes autárquicos de la época mediante el aumento de tierras de labor y la superficie de riego. Posteriormente cambió su nombre por el de Instituto de Reforma y Desarrollo Agrario.

Desde el punto de vista fotográfico son magníficas formas geométricas donde los planos de luces y sombras, en pleno verano andaluz nos regalan contrastes de colores y estructuras lineales perfectas, recortadas sobre un inmenso azul del cielo y blancos de las casas encaladas junto con los anaranjados de tejados y el sol...


Entre todos estos poblados hemos visitado los del Canal del Bajo Guadalquivir, con el que se quiso llevar agua a las zonas de marisma y secano del Bajo Guadalquivir. Su construcción, ya planificada desde principios del siglo XIX, pudo ser llevada a cabo gracias al programa de redención de penas por trabajo implantado por el franquismo, un sistema que le permitió utilizar a multitud de presos políticos como mano de obra para los proyectos de obras públicas.


Ya desde lo lejos se distinguen claramente en el horizonte por la característica forma del campanario de sus iglesias.


En estos pueblos se puede admirar la calidad de vida, con amplios espacios verdes y plazas donde la vida pública se torna agradable. Las casas son amplias, y se dividen en casas para labor (agricultura) con grandes portadas y zonas para albergar los tractores y útiles de labranza. Y otras casas de menor tamaño pero siempre con patios o soportales, para los comerciantes del poblado.

Todas las fotografías anteriores pertenecen a poblados de la provincia de Sevilla pero también incluiremos en este reportaje, un poblado de Córdoba, cercano a El Carpio.

En las siguientes entradas del blog, analizaremos uno a uno cada poblado y podremos constatar la uniformidad entre sus diseños y también las diferencias. Podéis acceder pinchando en las fotografías de cada poblado.

Con respecto a los encargados de la proyección de estos poblados, para el INC trabajarían unos ochenta arquitectos, algunos tan importantes como Alejandro de la Sota, Carlos Arniches Moltó, José Borobio, José Antonio Corrales, Fernando de Terán o Antonio Fernández Alba; además de los más notables arquitectos en plantilla del INC como Manuel Rosado, Jesús Ayuso Tejerizo, Manuel Jiménez Varea, Agustín Delgado de Robles o Pedro Castañeda Cagigas. Pero fue José Luis Fernández del Amo quién planificó los poblados de colonización más brillantes como Vegaviana (Cáceres) o Cañada de Agra ( Albacete ).

La construcción de poblados en su concepción y proyección se ajustaban a un programa que tendía a la autosuficiencia y por el cual estaban dotados de una serie de edificios que se agrupaban en torno a una plaza principal y entre los que destaca especialmente la iglesia. Los pueblos de mayor tamaño contaban además con dependencias para la Acción Católica y una vivienda para el sacerdote. Junto a la plaza se encuentra el edificio administrativo formado por oficinas de atención al público, un despacho para el alcalde y el salón de sesiones, así como una pequeña estafeta de correos, el juzgado, la vivienda del funcionario y un dispensario médico. Sólo aquellos pueblos de un tamaño medio o grande podían disponer de una sala de cine que servía de igual modo como salón de bailes. A veces junto a ella también se situaba un espacio abierto para cine de verano. En la planta baja de este edificio de dos plantas, se colocaba el bar y en la planta alta la vivienda del cantinero.
Otros edificios importantes serán aquellos que se destinen al comercio y las artesanías y que albergaban pequeñas tiendas de ultramarinos, panadería con horno propio, zapatería y bar si no había un edificio social. En la zona destinada a las artesanías se abrían talleres dedicados a la herrería, carpintería, peluquería y un taller mecánico. En los pueblos de mayor tamaño también se construía la Hermandad Sindical, posteriormente conocida como Centro Cooperativo y que servía para guardar la maquinaria, además de funcionar como pequeño lugar de reunión para los colonos. Estos edificios, generalmente de 2 plantas, se distribuían del siguiente modo:
En la planta baja, el hogar rural, la biblioteca y la sala de juegos y reuniones.
En la planta alta, los despachos administrativos, el archivo y los servicios.
Por último se levantaban las escuelas, separadas en sexos y cuyo tamaño se concebía para albergar un 15% del total de la población.

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